Oliverio-Por Alberto Genesca Tantull
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡ Que delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer a una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿ Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.
No se que pasó... realmente nunca tuve la intención de perder esos momentos de confidencialidad y cierta complicidad que tuvimos. Si he de admitir que no nos conocimos demasiado, al menos, todo lo que a mi me hubiese gustado. No llegué a probar tu delicada naturaleza... y por otra parte yo tampoco te demostré que pudiera llegar a hacerte volar, como tu así hubieses deseado, ¿verdad?.
De todas formas sabes que en mí tienes a un amigo, que es capaz de reconocer y admirar a la personas que soñadoras como tu, hacen mas seductora la existencia a los demás.
Friday, December 05, 2003
"Las profecías de Olga Mesmer"
Cuando la bolsa suba en el 2005
Tom Jones venderá todos sus bienes inmuebles y ese dinero lo invertirá en la bolsa, porque para el 2005 la economía mejorará y todo será como en los Angeles, como en Bevery Hills 90210. Y tendrá mucho dinero, y podrá comprar una casa y vivir sin ninguna otra ambición.
Morderá en el cuello a chicas en los parques y seguirá siendo un cocodrilo, aunque su estado favorito sigue siendo California, no Florida. Volverá a quedar con alguna chica del chat, como aquel verano del 2003, tal vez conocerá a alguna otra en el Palacio de Gaviria. Le dirá cosas impresionantes, aunque para esa fecha la palabra impresionante ya no será tan impresionante. Seguirá siendo un insensible y en la primera cita les preguntará cosas, como: “¿Te gusta el sexo anal?”.
Dublín en verde y sus treboles de la buena suerte, ya no le harán gracia, querrá regresar a Madrid, porque aunque su apellido es Jones, su madre es muy española, olé. Un martes de ese mismo año, Jones tendrá una intoxicación de pulpo a la gallega y pimientos verdes.
- Joder, hace tiempo que no vengo al barrio, todavía sigue la vecina sentada en la misma mesa con sus crios, la verdad es que todavía se conserva, la muy… No, quiero decir, que tú si que eres guapa, a ver, cuentame un poquito de ti. ¿No quieres más pimientos?
La chica que se quedará mirándolo perpleja, por el comentario de la vecina, y tratará de sentir algo por él.
- ¿Qué edad tienes?- preguntará la chica.
- Joder, como te obsesiona el tema, ya te dije, nací entre el 70 y el 76.
Jones tendrá mucha suerte, porque la chica a pesar del comentario, irá al Parque del Oeste con él. Él intentará besarle el cuello y le halará los pelos.
- ¡Ay!¡Me has marcado!¡Sueltame! Violador de segunda…Bruto…
- Anda, dame un besito.
Se volverán a encontrar en el piso de ella, con la excusa de salir más tarde de copas. Pero no saldrán. Porque Jones seguirá siendo un cavernícola picapiedras y acorralará a la chica en el sofá, ella casi, ni lo mirará, porque no era lo que ella esperaba, sin embargo, como ella nunca ha estado con un oso y cocodrilo a la vez, decidirá tener por primera vez, un momento de zoofilia a domicilio. En pleno acto sexual, la chica se desilucionará de él y él le pedirá por favor, si se puede correr en sus tetas. Ella caerá rendida de sueño, le dirá, “bueno, ya echaste tu polvo, ahora, adiós”. A él no le importará, porque tendrá que ir a trabajar muy temprano en el trabajo que le generará ingresos que él invertirá en el 2005. Jones le pedirá a la chica que se despida de él, ella no irá, sólo escuchará su voz diciéndole, “hablamos mañana”. Ella se levantará a poner en el stereo la canci ón de “Pedro P” de Rafaella Carra.
Tom Jones, nunca se enamorará, eso sí, tendrá mucho dinero y a los 70 años, pedirá por catálogo a una chica oriental de 18, porque es muy tradicional y no aguantará, para esa fecha, la super tecnología de los “softwares” Oracle .
Cuando la bolsa suba en el 2005
Tom Jones venderá todos sus bienes inmuebles y ese dinero lo invertirá en la bolsa, porque para el 2005 la economía mejorará y todo será como en los Angeles, como en Bevery Hills 90210. Y tendrá mucho dinero, y podrá comprar una casa y vivir sin ninguna otra ambición.
Morderá en el cuello a chicas en los parques y seguirá siendo un cocodrilo, aunque su estado favorito sigue siendo California, no Florida. Volverá a quedar con alguna chica del chat, como aquel verano del 2003, tal vez conocerá a alguna otra en el Palacio de Gaviria. Le dirá cosas impresionantes, aunque para esa fecha la palabra impresionante ya no será tan impresionante. Seguirá siendo un insensible y en la primera cita les preguntará cosas, como: “¿Te gusta el sexo anal?”.
Dublín en verde y sus treboles de la buena suerte, ya no le harán gracia, querrá regresar a Madrid, porque aunque su apellido es Jones, su madre es muy española, olé. Un martes de ese mismo año, Jones tendrá una intoxicación de pulpo a la gallega y pimientos verdes.
- Joder, hace tiempo que no vengo al barrio, todavía sigue la vecina sentada en la misma mesa con sus crios, la verdad es que todavía se conserva, la muy… No, quiero decir, que tú si que eres guapa, a ver, cuentame un poquito de ti. ¿No quieres más pimientos?
La chica que se quedará mirándolo perpleja, por el comentario de la vecina, y tratará de sentir algo por él.
- ¿Qué edad tienes?- preguntará la chica.
- Joder, como te obsesiona el tema, ya te dije, nací entre el 70 y el 76.
Jones tendrá mucha suerte, porque la chica a pesar del comentario, irá al Parque del Oeste con él. Él intentará besarle el cuello y le halará los pelos.
- ¡Ay!¡Me has marcado!¡Sueltame! Violador de segunda…Bruto…
- Anda, dame un besito.
Se volverán a encontrar en el piso de ella, con la excusa de salir más tarde de copas. Pero no saldrán. Porque Jones seguirá siendo un cavernícola picapiedras y acorralará a la chica en el sofá, ella casi, ni lo mirará, porque no era lo que ella esperaba, sin embargo, como ella nunca ha estado con un oso y cocodrilo a la vez, decidirá tener por primera vez, un momento de zoofilia a domicilio. En pleno acto sexual, la chica se desilucionará de él y él le pedirá por favor, si se puede correr en sus tetas. Ella caerá rendida de sueño, le dirá, “bueno, ya echaste tu polvo, ahora, adiós”. A él no le importará, porque tendrá que ir a trabajar muy temprano en el trabajo que le generará ingresos que él invertirá en el 2005. Jones le pedirá a la chica que se despida de él, ella no irá, sólo escuchará su voz diciéndole, “hablamos mañana”. Ella se levantará a poner en el stereo la canci ón de “Pedro P” de Rafaella Carra.
Tom Jones, nunca se enamorará, eso sí, tendrá mucho dinero y a los 70 años, pedirá por catálogo a una chica oriental de 18, porque es muy tradicional y no aguantará, para esa fecha, la super tecnología de los “softwares” Oracle .
"Las mentiras de Olga Mesmer"
Es verano del 2003, estoy al filo de lo más inesperado. No se sabe nada. No hay noticias de mi destino. Aunque la carta de un diablo, de un futurologo del parque del Retiro, me asegura el éxito. No quiero volver, pero me gustaría estar con ustedes. Nunca me sentí tan a gusto en Madrid, en esta cueva de color fucha y rojo.
Me invaden muchos recuerdos, será porque hace sólo meses, invadir estaba de moda,como esos pantalones militares, que combinan tan bien con t-shirts de colores rojos. Respiro, entre tanto humo y asfalto, respiro, ¿será asfalto ya un cliché? Sólo se ve un horizonte, hay luz, pero no se ve nada más. Me fui con las manos vacías, no tenía nada. Pues nada ha cambiado, no tengo nada. Eso sí, estoy a punto, a punto de crear por fin, de una vez y sin miedo. Creo que me he re-inventado. Y se siente cabrón.
No sé como enamorarme y mucho menos enamorar. Follar ha pasado a ser un souvenir de esos que dicen: “alguien que piensa en ti, te trajo está camisa de Cuenca.” Prefiero masturbarme. Es simplemente genial haber abandonado, haber dejado sola a esa gran ambición de amar u odiar a alguien. Soy más inocente que Laura Guzmán, culpable y por supuesto más inocente que Laura Hernández. Debería hacer algo para escapar, pero no tendría chiste correr, porque uso tennis todos los días para caminar por las calles de Madrid, la gracia estaría en correr con tacones, como la modelo del anuncio de Axe for men.
El amor ha vuelto a ser un misterio, como las claves de los softwares sofisticados, que sólo los “hackers” las saben. Claro que me da miedo, pero tengo fe de que alguien se inventará un virus de esos que te llegan a omesmer@hotmail.com y te ocupan 375 de memoria, y luego te llenan el buzon y no dejan que te entren otros mensajes. Esos virus que aprietas sin querer y ya están comiéndose tu memoria.
Alguien no sabe que hablando conmigo, me enseño una nueva forma de volar que nunca se me habia ocurrido. La idea me da claustrofobia, pero no la descartaré.
Alguien, sin conocerme, llegó a la conclusión de que soy una pluma y que vuelo, como la María Luisa de Oliverio Girondo.
¿Hay alguien que haya hecho algo por ti ultimamente? ¿Has hecho algo por alguien, tú? (Esta línea le ha sido robada al Bonifacio del periódico del Domingo)
Las primeras 20 personas en responder este mail, recibirán… pues un carajo.
Fundido a Negro
Es verano del 2003, estoy al filo de lo más inesperado. No se sabe nada. No hay noticias de mi destino. Aunque la carta de un diablo, de un futurologo del parque del Retiro, me asegura el éxito. No quiero volver, pero me gustaría estar con ustedes. Nunca me sentí tan a gusto en Madrid, en esta cueva de color fucha y rojo.
Me invaden muchos recuerdos, será porque hace sólo meses, invadir estaba de moda,como esos pantalones militares, que combinan tan bien con t-shirts de colores rojos. Respiro, entre tanto humo y asfalto, respiro, ¿será asfalto ya un cliché? Sólo se ve un horizonte, hay luz, pero no se ve nada más. Me fui con las manos vacías, no tenía nada. Pues nada ha cambiado, no tengo nada. Eso sí, estoy a punto, a punto de crear por fin, de una vez y sin miedo. Creo que me he re-inventado. Y se siente cabrón.
No sé como enamorarme y mucho menos enamorar. Follar ha pasado a ser un souvenir de esos que dicen: “alguien que piensa en ti, te trajo está camisa de Cuenca.” Prefiero masturbarme. Es simplemente genial haber abandonado, haber dejado sola a esa gran ambición de amar u odiar a alguien. Soy más inocente que Laura Guzmán, culpable y por supuesto más inocente que Laura Hernández. Debería hacer algo para escapar, pero no tendría chiste correr, porque uso tennis todos los días para caminar por las calles de Madrid, la gracia estaría en correr con tacones, como la modelo del anuncio de Axe for men.
El amor ha vuelto a ser un misterio, como las claves de los softwares sofisticados, que sólo los “hackers” las saben. Claro que me da miedo, pero tengo fe de que alguien se inventará un virus de esos que te llegan a omesmer@hotmail.com y te ocupan 375 de memoria, y luego te llenan el buzon y no dejan que te entren otros mensajes. Esos virus que aprietas sin querer y ya están comiéndose tu memoria.
Alguien no sabe que hablando conmigo, me enseño una nueva forma de volar que nunca se me habia ocurrido. La idea me da claustrofobia, pero no la descartaré.
Alguien, sin conocerme, llegó a la conclusión de que soy una pluma y que vuelo, como la María Luisa de Oliverio Girondo.
¿Hay alguien que haya hecho algo por ti ultimamente? ¿Has hecho algo por alguien, tú? (Esta línea le ha sido robada al Bonifacio del periódico del Domingo)
Las primeras 20 personas en responder este mail, recibirán… pues un carajo.
Fundido a Negro
Subscribe to:
Posts (Atom)