Thursday, June 22, 2006
Antonia escondida y encontrada en el templo del tío Julio, que by the way, se parece a Cristo (Primera Parte)
El tío Julio me lo dijo, el día que decidas decirle a todo el mundo que Antonia es tu segundo nombre y no Olga, ese día volverás a resucitar. Antonia Mesmer, es que suena horribleeeeeeeeeeee!! Pero ese es el nombre de tu abuela. Si, si, ya sé, pero cool, prefiero eso a las combinaciones charras de nombres con otros nombres, como Yudelkis o Yordanis. Es que ¿sabes lo que me enferma? que la gente sea tan curiosa. Todo estaba bien. Hasta que Ricardo Martí con sus trivias y curiosidades, empezó a indigar sobre segudos nombres y lo dañó todo. ¿Cuál es tu segundo nombre? No te lo voy a decir, es feo con cojones. Además que no pega, se nota a leguas que como mi abuela se llamaba Antonia, a to cojón había que engancharmelo. María Antonieta, Antonieta de las Nieves, como la Chilindrina, Antonieta era hasta mucho más pasable, pero eso estoy segura que ni se craneó. Es un nombre que se presta para regañar, y suena a viuda, a solterona, a decoradora de interiores charros, a protagonista mala de las novelas mejicanas. Nydia Antonia Olga Russe Mesmer García. Seis nombres. Seis Dedos. Un estado libre. Una Olga Mesmer. Una Nydia Russe. Y hoy una Nydia Antonia Russe García.
Pues bien, de la boca de Ricardo, salió un nombre que de mencionarlo, evocaba a una mujer de fuego. Olga. Olga era perfecto para la onda diario, tipo Anais Nin ,que me estaba deslumbrando por completo, en áquel momento. Olga. Ok. Era feo también. Pero no era el verdadero, no era el real, el que no me daba la gana de decir cuál era. Y ahora,me veo aquí, como una pendeja, revelando mi secreto, por supersticiosa, porque si alguien admira al tío Julio, esa soy yo, si yo tuviera sus talentos, su independencia, su personal trainer interno, es que el tío Julio es otra cosa, como David Bowie. Tendrían que conocerlo, él sí es un artista, es un juglar citadino, un laboratorio, él es como Dexter. Para el Nuevo Mundo él está muerto. Julio Marini está muerto. Pero el tío Julio está vivo, como Belinda y él como profeta del experimento, resucita a Basquiat, recoge maderas, basura, ropa vieja, y se instala. Y se muestra en el Escorial y hace compra por un mes, para no tener que regresar a Madrid, que al fin y al cabo es la sangre que se le nota de vez en cuando en sus colmillos.
Hoy es junio 21 del 2006, si es que hasta un día como hoy fue que el me reveló ese secreto, pero en el 2003, hace 3 años. Tres fucking años, al menos no deje pasar siete, que es mi número de la buena suerte, y el de la Mujer Maravilla también; ¿Se llamará eso madurar? ¿Será eso que llama Chopra, la ley del menor esfuerzo? Como en vez de siete fueron tres, eso quiere decir que estoy avanzando, que me pienso las cosas cada vez y cada vez menos, que actuo a la velocidad del Flash y de la luz; y de la tortuga dirán algunos, pero para mi, esto es un avance.
Olga, perfecto, ella es la portavoz de un nuevo comienzo, el escondite, porque de qué vale huir, si en el camino no encuentras un escondite, ¿acaso uno huye para huir eternamente? Yo encontré el escondite de Olga. Ella me enseñó que en la vida hay posibles e imposibles y que ambos pertenecen tanto uno al mundo literario, como al mundo real y lo que parece imposible en la vida real, a veces es posible en la literatura y lo que parece posible en el mundo real, a veces es imposible en la literatura. Lo que se logra y lo que no se logra. Para mi, todo este “mainstream”es como una especie de purgatorio literario, por ponerle un nombre.
Antonia Peña, Mamá Lala, fue la partera de Morovis, mi abuela, que ahora soy yo, la partera de historias posibles e imposibles, porque la moneda tiene dos caras. ¿Que dices tú, Borges? Es imposible hacer un cuento así, son imposibles de leer, pero sin embargo, la magia, eso que atrapa y te deja un vacío en el estómago es porque todo se te dio al revés, tú eres de las más imperfectas; que por corazón, tienes un estómago, y por cada pie seis dedos.
Confieso que este ejercicio no fue fácil, es peor que levantarse a las 6 de la mañana a hacer Pilates, aunque hay gente que lo hace y viven a plenitud, pero es que si al menos tuviera un personal trainer como Madonna, o como el tío Julio. Me levantaría como un pancake en el aire hasta caer en la acera del parque lineal, sólo para llenarme de energía y de peste a mangle. Ay, si un chico bello con pinta de metrosexual, que me echara las porras, y me dijera sigue, tú puedes, dale, una milla más, la extra, follow the yellow road, pero esos lujos, ay, esos lujos, quién pudiera ser Madonna y tener un jardín medieval como patio, en pleno Londres, un marido cineasta, un libro de cuentos, un grammy. Quizás necesite un caballo, y si así fuera, me inclino por un unicornio, para mostrar mis destrezas, mis mismis, si, para dominar algo, para tomar con la misma actitud de Doña Bárbara, la hacienda literaria, haciendo, precisamente, la búsqueda del código Mesmer. Mujer que se encontró en una tienda de Cuenca, como un souvenir, como un llavero colgado y rodeado de otros nombres por orden alfabético. Un llavero aferrado a las casas colgantes, a los músicos medievales ocupas, a los guitarristas de flamenquillo, al bar Metro y a un museo cerrado por un puente. Un llavero charro, que lleva un nombre, un mensaje, una revelación. ¿Cuál es la necesidad de vivir en el escondite? Si ya hice topless en Tarifa, con fotos y todo, y es que el down under, se me da muy bien como a Men at Work.
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