Thursday, July 27, 2006
Antonia escondida y encontrada en el templo del tío Julio, que by the way, se parece a Cristo (Segunda Parte)
Honey, i'm still free, take a chance on me
Olga, perfecto, ella es la portavoz de un nuevo comienzo, el escondite, porque de qué vale huir, si en el camino no encuentras un escondite, ¿acaso uno huye para huir eternamente? Yo encontré el escondite de Olga. Ella me enseñó que en la vida hay posibles e imposibles y que ambos pertenecen al mundo literario, como al mundo real y lo que parece imposible en la vida real, a veces es posible en la literatura y lo que parece posible en el mundo real, a veces es imposible en la literatura. Lo que se logra y lo que no se logra. Para mi, todo este “mainstream”es como una especie de purgatorio literario, por ponerle un nombre. Pero, ¿por qué escogí al personaje de Olga, para explicar este tríptico y no a otro? Porque ella fue la que nació primero. En el 2003, el año en que empecé mi blog. El año en que mi bloqueo literario empezaba a desbloquearse. Con ella empecé a escribir posibles e imposibles, que eran, micro historias, anécdotas o trocitos, como los llamaba el trocitero, Daniel Viana. Luego empecé en esta maestría, para volver a experimentar con la literatura y nació Lolita, una voz más musical, más desenfadada.
Me vi corriendo por un parque, por un espacio que me transformaba al ritmo de la música de un IPOD. Eran canciones que me traían historias, recuerdos del pasado, personajes, alegría, porque cuando se escribe es preciso gozar, gozar del placer de escribir dolor, alegría, charrería, todo lo que nos rodea, el caos, la incertidumbre, el miedo. Todos los fragmentos a su imán, en este caso todos los fragmentos a mi IPOD. Nació la estructura. ¡Celebremos! ¡Chin! Y yo, que siempre fui del cuento, de repente se me presentó esta estructura que me arrastró a la novela, por lo complejo de los personajes y su historia. Así que pido perdón a todos esos fanáticos del cuento y su estructura, por no poder complacerle, por haberlos bombardeado con ese bricollage de personajes, canciones y referencias del maravilloso mundo del pop.
En este experimento, yo, no le diré lo que usted puede encontrar. En este purgatorio literario, el único crítico que encontró algo cool que decir de las charrerías que escribo fue Pepe Lemiente. Pepe, al ver lo angustiada que me encontraba sin saber que estructura abjudicarle a lo que estaba escribiendo, me recomendó mantener la calma. “Estas son las altas y las bajas que se pasan en este purgatorio literario”, me dijo. Pepe ha leído casi todo lo que he escrito, desde el poema más charro, hasta el cuento más cursi. Pero nunca me comentaba nada, hasta que le propuse escribir un artículo sobre mi obra literaria, y me dijo: vale, pero tendré que robarle palabras a la Kristeva, y a la Collette y ya sabes como son las búlgaras y las francesas. Ok, cool, pero dale, escribe un artículo sobre mi obra.
Artículo sobre la obra literaria de Nydia Antonia Russe-Por Pepe Lemiente
" Amo la manera de escribir de esta mujer: me produce un placer inmediato que no tiene porque; sin embargo, intentaré una explicación. Nydia Antonia halló un lenguaje para expresar una extraña ósmosis entre sus sensaciones, sus deseos y sus angustias, esos "placeres que a la ligera llamamos físicos y lo infinito del mundo, el despertar de las flores, las ondulaciones de los animales, las apariciones sublimes, los monstruos contagiosos. Ese lenguaje trasciende su presencia de mujer en el siglo: vagabunda o contenida, libre, cruel o compasiva. El garabateo inconsciente, los juegos de la pluma que gira en redondo alrededor de una mancha de tinta, que mordisquea la palabra imperfecta, la araña, la eriza de diminutas flechas, la adorna con antenas, con patas, hasta que le hace perder su figura legible de palabra y la convierte en insecto fántastico, que se eleva transfigurado en mariposa-hada. Sólo una memoria alborozada, un llamado a escribir que no corresponde a ninguna literatura, una especie de vida aparte, refrescante y rosa, como habría dicho Marcel Proust. Una voz que encanta a unos y disgusta a otros. La vida al azahar, el shuffle del día a día, la experiencia de cambiar de un personaje a otro, de una historia a otra, así con principio, a veces con mitadas, a veces con finales, un hospitalillo de Vietnam, lleno de piernas, brazos, manos, piezas revueltas, que pueden convertirse en una gran novela o cuento largo, de la cual se desprenden canciones historias, canciones momentos, todo cabe en esta estructura del IPOD, historias, poemas, guiones, cuentos, videos, canciones, fotografías, donde todo es posible, hasta lo imposible, no changes are permanent, but change is, me encantan los opuestos, las ventanas, las posibilidades, los blogs, las conexiones, las redes, los clicks que te llevan y te llevan a nuevos mundos, es un tipo de mamushka literaria, que hasta charro suena. Habrá que convencerla de que lo que hace no es literatura, pero entonces, ¿qué hace?*
No me gusta escribir. No sólo no me gusta escribir, sino que lo que más me gusta es no escribir. ¿Yo la mayor prosista viva? Aunque fuera cierto, yo no lo siento, ¿me comprendes, Pepe? Dentro de mí no lo siento así. Porque más que prosista, soy musical. Y ahora mismo me estoy recordando en Collette, porque para eso son los purgatorios literarios. Me recuerdo en Collette, en Olga Mesmer, en Sido, en Antonia, en Nydia.*
Decribir a Nydia Antonia, ¿interpretarla? No es tarea fácil y hasta quizás imposible: el recuerdo de lo que leímos se nos escapa. Intentémoslo: uno se transforma en alguien sin memoria: ¿en verdad lo leyó uno o simplemente lo sintió? Pero ¿qué? ¿quién? Fragmenta su relato en ensoñaciones, estados de espíritu, sensaciones corrientes, pero los colores, las fragancias, se entretejen en la música de las palabras.*
Yo no sabía mirar la vida sino a través de un par de binocuiares mal calibrados, pero al encontrarme con la de Collette, de pronto, veo claro. Porque Virginia estaba demasiado deprimida, pero yo no estoy deprimida, al menos hoy no lo estoy, además que a la Virginia Woolf que amo, no es la del museo Portrait en London, amo a Nicole Kidman, sobre todo cuando le dice a su esposo Leonard: "I wish for your sake, that I could be happy in this quietness. But if it is a choice between Richmond and death, I choose death." Para mi ella es más Nicole Woolf, que Virginia Kidman.*
¿Y Antonia? Perdonen, es verdad, ustedes no conocían a Antonia Peña, a Mamá Lala, pues ella fue la partera de Morovis, mi abuela, que ahora soy yo, la partera de historias posibles e imposibles, porque la moneda tiene dos caras. ¿Que dices tú, Borges?
“ Es imposible hacer un cuento así, Nydia Antonia, son imposibles de leer, pero sin embargo, la magia, eso que atrapa y te deja un vacío en el estómago es porque todo se te dio al revés, tú eres de las más imperfectas; que por corazón, tienes un estómago, y por cada pie seis dedos.”
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